
Una gran cantidad de ocasiones nos repetimos a nosotros mismos que no tenemos tiempo para hacer aquellas cosas que queremos, la realidad no es que nos falte tiempo, sino que nos falta ambición, deseo, disciplina, hambre, convicción y decisión.
Hoy te voy a compartir como estoy organizando mis días y la diferencia que existe con un día sin planeación.
Cansado de la situación en la que me encontraba, tomé mi libreta y lápiz y empecé a analizar en donde me encontraba y lo que podía hacer de manera inmediata que pudiera sacarme de donde me encontraba.
Primero revise las fuentes de ingreso que tengo o las que puedo desarrollar, enseguida empecé a ver cuanto estaba obteniendo por cada una y por lo cual estaba en ese punto. Vi que algunas estaban prácticamente en el olvido y que otras no estaban recibiendo ni el tiempo ni la atención necesaria. Con este simple ejercicio encontré lo siguiente: Cuento con 7 fuentes de ingreso de diversos giros, solo 1 estaba recibiendo atención y es la que menos estaba generando, a partir de ese momento encontré claridad en cuanto a mi situación, algo de lo que muchas veces carecemos y por ello no sabemos qué hacer.
Continúe con establecer cuánto podría generar cada fuente de ingresos si le dedicaba atención absoluta durante un tiempo todos los días. Al ver la suma total mis ojos se llenaron de brillo, luego una idea sombría llego a mi mente, “no tienes todo el tiempo para hacer todo eso”, así que con la ayuda de mi poderosa libreta y mi lápiz me dispuse a encontrar una manera.
De muchos grandes emprendedores y personas exitosas he leido que hay un par de cosas que hacen y que los han llevado a grandes éxitos, así que me decidí a ponerlas en práctica.
- Definir la hora de despertarme y la hora de dormir
- Tener un tiempo de desarrollo personal todos los días
Con estas dos actividades prioritarias empecé a estructurar mis días. Tome mis fuentes de ingreso y les asigne un tiempo de atención absoluta para así poder tener claridad en lo que puedo hacer con cada una de ellas y también aprender más, es decir, no ir dando palos de ciego por la vida todos los días.
Una vez que determine cuantas horas iba a trabajar en cada una de las fuentes de ingresos, llene los demás campos. Recordarás que antes ya había apartado mis horas de sueño y mi tiempo personal. Así que lo demás fue mucho más fácil, tiempo de Aseo y arreglo personal, tiempo de alimentos, incluso me quedo tiempo de entretenimiento todos los días.
Con esta distribución de horas por actividad, me fui a mi agenda y asigne las horas durante mi día, de esa forma puedo saber exactamente los momentos para dedicarme a cada una de esas actividades. Así fue como encontré el tiempo que requería para poder cumplir con mis objetivos y metas.
Tiempo si tenemos, lo que no sabemos es organizar y distribuir las actividades, así como no sabemos priorizar las actividades. La ley de pareto nos dice que el 20% de nuestras actividades nos generan el 80% de nuestro ingreso, solo que al no tener claro cuáles son esas actividades entonces nos perdemos y usamos el 80% del tiempo en cosas improductivas, que solo nos dan el 20% del ingreso.
Lo que te acabo de compartir es solo el cómo organizar un día, más existe algo aún más poderoso que es la arquitectura semanal.
Si deseas saber cómo llevarla a cabo déjame un mensaje o comentario y con todo gusto te comparto el cómo realizarla.