Una meta es pasión

Durante las últimas 3 semanas hemos hablado de metas, ya te compartí una metodología para estructurar tus metas, incluso tuvimos algunos ejemplos, también te he dicho que tus metas las tienes que escribir, que tienes que determinar un tiempo específico para cada una de ellas, sin embargo, hasta ahora no hemos tocado un punto sumamente importante y este es que tu meta te apasione, que te haga vibrar, que cada que pienses en ella, la piel se te ponga chinita, el corazón se te acelere. 

Seguramente en algún momento de tu vida te has enamorado de alguien, cuando ha pasado esto todo en ti cambia, tu realidad se vuelve completamente diferentes, te conviertes en una persona mucho más segura, con un gran valor, tu autoestima se va a las nubes, eres capaz de recorrer distancias increíbles con tal de ver a esa persona que amas, de quien te encuentras enamorado. 

Somos capaces de modificar muchos hábitos con tal de ser agradable a esa persona, aprendemos cosas nuevas, nos involucramos de las actividades y de los gustos de la otra persona, nos relacionamos con otras personas, desarrollamos habilidades diferentes, nos volvemos más tolerantes. Incluso pareciera que nuestro nivel de paciencia aumenta de manera exponencial. Cuando sabes que vas a ver a esa persona, que podrás tener un tiempo que podrás disfrutar, vas a ver la realidad de otra forma, no te va a inmutar si te regañaron ese día en el trabajo, o si al salir te encuentras con los semáforos en rojo, incluso si alguien pasa muy apurado tocando el claxon lo vas a ignorar. Todo esto ocurre porque estas completamente concentrado en la persona de la cual estas enamorado. O dime si describí una mentira. 

Sí la meta que tienes, si ese proyecto, ese objetivo que estas planteando no te provoca todo estoy y más de lo que te acabo de describir, entonces quizá no sea la meta más adecuada para ti en este momento. Cuando era adolescente y jugaba futbol, previo a un partido importante me sentía demasiado ansioso, no podía dormir del todo, ya quería que llegará la hora del partido para así disfrutar de ese momento. Entrenaba de manera apasionada, por más cansado que estuviera hacia un esfuerzo adicional, me quedaba a practicar más tiempo, porque me apasionaba jugar futbol. Cuando me enamore de una persona, recorría la distancia que fuera para poder verla una vez cada quince días cuando menos, en las ocasiones que no se encontraba en la misma ciudad. Cuando por cuestiones medicas tuvo que ir a otra ciudad, pedí permiso en mi trabajo, en mi escuela para poder ir a estar con ella. Todo esto porque me encontraba enamorado, porque me apasionaba la idea de estar ahí. 

Tus metas te tienen que inspirar, apasionar, ser motores por los cuales puedas desvelarte y despertarte muy temprano para continuar sin que lo veas como un pesar o como una obligación. Como ya hemos visto una meta no se trata de algo material, sino de algo que te llene de energía, que te permita impactar una gran cantidad de vidas, eso es lo que realmente hará que puedas alcanzar tu meta. 

Analiza si eso que te estas poniendo de meta en este momento al pensarlo hace que tu corazón bombee sangre al 1000% o si la piel cada que platicas tu meta se te pone chinita. Si eres capaz de transformar tus hábitos, de generar nuevos conocimientos, de relacionarte con otras personas para así poder lograrla. Porque si solo ves números, y no hay algo que te emocione, lamento decirte que te va a costar demasiado, lo vas a ver como un pesar y en algún punto vas a desistir.  

Apasiónate por tu meta, ponle todo el corazón, que la energía va a surgir sola, como producto de esa emoción. Imagina lo siguiente, has tenido un día muy complicado, te encuentras muy cansado, llegas a tu casa con ganas de ya descansar, cuando recibes un mensaje de alguien a quien quieres mucho y hace varios años que no lo ves que te dice que se encuentra en la ciudad y quiere que se vean. En automático el cansancio desaparece y te preparas para salir. Esto ocurrió porque generaste una emoción de alegría, de gozo, porque tenías ganas de ver a esa persona. De la misma forma tu meta te tiene que revitalizar para que sin importar que tan cansado estés, continúes en su logro. 

¿tu meta realmente te apasiona? O solo estás haciendo algo que crees que te va a dejar dinero, porque mi recomendación es, apasiónate por lo que haces el dinero será una consecuencia de vivir con pasión. 

Publicado por Hazael Osorio

Vendedor por convicción Durante los últimos 18 años me he desempeñado como vendedor, supervisor, jefe de ventas, gerente de ventas, coordinador territorial, etc para diferentes empresas en el consumo masivo y el retail, he podido generar experiencia en diferentes áreas con relación a ventas y mediante este blog te comparto lo que he aprendido, el objetivo es que tú tengas las herramientas necesarias para alcanzar tus objetivos y metas en menos tiempo y de una forma más sencilla.

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