
Si hay algo que desde niños nos apasiona son las historias, los cuentos, las fabulas, todo aquello que nos hable acerca de algo que ha pasado. ¿Te has imaginado alguna vez como serían las primeras reuniones de las personas? ¿Cómo fue que se empezaron a integrar las sociedades?
Estoy seguro de que la integración se fue dando a través de las historias, esas que te llamaban la atención, las que se te hacían más interesantes, esas con las que te sentías identificado. Podrás escuchar muchas historias, miles de historias, sin embargo, no todas te atrapan, no de todas te interesa saber su final, solo aquellas con las que te sientes identificado.
Cada una de las pláticas que tenemos con alguien más, se tratan de contar historias, nuestra historia, date unos minutos y revisa con quienes hablas más tiempo, con quienes compartes más cosas de ti o quién te comparte más cosas, seguramente te vas a encontrar con el hecho de que sus historias te atraen, te gustan y aun siendo más específico te gusta saber cómo tú formas parte de esa historia.
Somos personas sociales, por lo tanto, construimos historias en conjunto, cada historia nos da una pertenencia, un arraigo, algo que nos caracteriza y nos permite crear una conexión emocional, sentimental, o de cualquier índole. Al construir esa historia somos elementos indispensables, si esa historia se hace perdurar y se transmite por generaciones entonces podemos alcanzar cierta inmortalidad.
Sabiendo que las historias forman parte fundamental de nuestro ADN por qué cuando se trata de hacer un negocio, compartir una idea, vender un producto o cualquier otra cosa que tenga que ver con un emprendimiento o una venta no usamos las historias para darlo a conocer. Cuando te encargas de contar tu historia, la de tu producto o tu servicio te vuelves alguien a quien se merece escuchar, por la sencilla razón de que tienes una historia y recuerda que nosotros como personas amamos las historias.
Las historias te permiten conectar a un nivel emocional con las personas, deja ya de decir las características de tu producto o de tu servicio, deja ya de querer ganar participación de mercado con precio, empieza a contar tu historia, ¿Qué te llevo a crear ese producto maravilloso? ¿Cómo aprendiste a dar ese servicio? ¿A quiénes ayudas con lo que haces? ¿De dónde surgió tu idea? ¿Cómo empezaste? ¿Eres feliz haciendo lo que haces? ¿Cuánto esfuerzo te llevo lograrlo?
Esa historia que tú nos puedas contar de lo que haces será un factor determinante para preferirte a ti, ya que como pasa en las relaciones personales, preferimos estar con las personas que tienen las historias que más nos atrapan, las que nos envuelven.
Tu historia tiene que tener algunas características para que sea creíble y no un cuento cualquiera, buscamos generar interés, empatía y un sentimiento de gusto en quienes escuchen nuestra historia
- Real
Por favor no te inventes un cuento de hadas para querer impresionar porque lo único que vas a provocar es que las personas te clasifiquen como un vendedor de ilusiones, o un vendedor de humo y eso no es nada bueno, a menos que si vendas humo o trucos de magia. Toma la parte con la que más te identifiques y de ello construye la historia.
- Enfocada
Las historias cuentan algo en particular y en su mayoría te dejan una experiencia, un aprendizaje, algo con lo que te puedes identificar, si tu historia la construyes sin ton ni son, hablando de todo y de nada, entonces no vas a tener una historia, sino solamente un montón de palabras agrupadas y ello te aseguro que no va a impactar a nadie.
- Transmita un mensaje
Las historias a través de los siglos han sido usadas para perpetuar un mensaje, de esa misma forma tu historia tiene que llevar un mensaje implícito que queramos perpetuar y así hacerlo parte también de nuestras vidas. Cuando tu historia se vuelve parte de la historia de quienes la escuchan porque entras en sintonía con ellos, con sus valores podrás considerar que has encontrado replicadores, los cuales llevarán tu mensaje a más personas.
- Emocional
Este es un punto que por nada se te puede olvidar o dejar pasar, cuando las historias tocan emociones, cuando logras llegar al sentimiento de quien las escucha, arrancar un suspiro, una sonrisa, una lagrima, cuando al saber de lo que haces se les puede erizar la piel, tendrás un fan, habrás logrado formar parte de lo que atesora y muy seguramente encontraras fidelidad, esa de la que tanto se habla, pero que en pocos casos se consigue.
Si construyes una historia con estos elementos, pero no la soportas con hechos todos los días, con mantenerte fiel a esos principios que dieron origen a esa historia entonces terminaras peor que antes de contarla, porque si hay algo que quienes escuchan tu historia y se comprometen contigo no toleran es que los engañes. Con las historias entras en lo más profundo del ser de alguien, si juegas con ello te vas a encontrar con toda la indiferencia que te puedas llegar a imaginar. Creo que tener la indiferencia de a quienes les quieres vender es peor que quedarles mal en una entrega o con una garantía, la indiferencia te sepulta estando vivo.
¿Ya tienes tu historia?
¿La vas a empezar a construir?
Cuéntanos tu historia, envuélvenos con esa emoción que nos hará erizar la piel, déjanos conocer de dónde surgiste, hacía donde vas, sobre todo cómo podemos ser parte de esa historia, nuestra historia.